martes, 28 de febrero de 2012

Arthur Rimbaud.

De mis antepasados galos, tengo los ojos azul pálido, el cerebro pobre y la torpeza en la lucha. Me parece que mi vestimenta es tan bárbara como la de ellos. Pero yo no me unto de grasa la cabellera.
Los galos fueron los desolladores de animales, los quemadores de hierbas más ineptos de su época. Les debo: la idolatría y la afición al sacrilegio; ¡oh! todos los vicios, cólera, lujuria, la lujuria, magnífica; sobre todo, mentira y pereza.
Siento horror por todos los oficios. Maestros obreros, todos campesinos, innobles. La mano en la pluma equivale a la mano en el arado. -¡Qué siglo de manos!- Yo jamás tendré una mano. Además, la domesticidad lleva demasiado lejos. La honradez de la mendicidad me desespera. Los criminales asquean como castrados: yo, por mi parte, estoy- intacto y eso me da lo mismo.
Pero, ¿qué es lo que ha dotado a mi lengua de tal perfidia, para que hasta aquí haya guardado y protegido mi pereza? Sin ni siquiera servirme de mi cuerpo para vivir y más ocioso que el sapo, he subsistido dondequiera. No hay familia en Europa a la que no conozca. -Hablo de familias como la mía, que todo se lo deben a la Declaración de los Derechos del Hombre-. ¡He conocido cada hijo de familia!


Arthur Rimbaud.

¿Que demonios te pasa?


¿Qué demonios está pasando contigo? ¿No queda sitio en tu cabeza para la vida ordinaria? Para una vida sencilla, compartida de manera buena y simple con personas comunes. O quizá nunca ha habido espacio para eso. 
Tal vez siempre has sido como eres ahora. Quizá la vida aquí, en una cima aislada está haciendo que la verdad sea más difícil de ocultar. 

¿La simple verdad podría ser que, en realidad, no te importa nadie?

jueves, 23 de febrero de 2012


Se sienta con desgana en la silla de su cuarto, tiene los mismos muebles desde los 6 años, la han  visto crecer, cambiar, llorar y reír, bailar, entrenarse.
Abre su viejo diario, pero es tan poco constante que aun le sobran paginas, seguro que podrá escribir aun cuando tenga hijos.
Y como siempre le pasa cuando se encuentra decaída, empieza a escribir:
“Hace tiempo me definía como romántica. Y hoy sé que lo fui: enfermizamente romántica, diría yo.
¿Es que acaso no se cansa nunca el hombre de soñar con lo imposible? Sé que podríais recitarme una retahíla interminable de citas sobre la utilidad de la utopía, la valentía del que no cree en lo imposible y blablabla. De acuerdo. No me estoy refiriendo a eso.
Me estoy refiriendo a la estúpida tozudez del que sabe que desea algo que -cree- no está a su alcance. Y no lo intenta. Se queda en su maldito sillón auto-flagelándose, llorando y soñando con los labios rosados y el cabello de su amada.
La vida, o si lo preferís, la suerte, el destino, o nuestro hacer, nos brindan tesoros inmensos que dejamos escapar por sueños que ni siquiera intentamos alcanzar. No nos interesa. En el fondo sabemos, que los sueños al hacerse reales dejan de interesarnos. En los sueños todo es perfecto, en la realidad, por suerte, no.
Así, yo ya me cansé de esperar la muerte sentada ante hojas de papel, lamentándome de mi mala suerte, pensando que si no tengo algo es porque soy un ser inferior.
El verdadero ser humano es el que no se resigna y si quiere algo lucha por ello, no deja que se lo arrebaten como un montón de hojas secas arrastrado por el viento. ¡Estamos vivos, maldita sea! Demostrémoslo.
Está claro que no podemos vivir sin soñar, sin desear. Pero el deseo, o los sueños, como todo producto humano, se pueden canalizar de diferente manera. Podemos utilizarlos como vía de empuje para ser mejores, para crecer, para despertarnos cada mañana deseando comernos el mundo. O podemos convertirlos en látigos y puñales que nos atormenten mientras nuestros cuerpos se pudren en la oscuridad, escondiéndose de esa realidad que nos da miedo afrontar.
Vosotros decidís.”
Y así empezó un nuevo día para Carolina, volvió a sonreír fuerte y segura.

miércoles, 22 de febrero de 2012


Siento decirte que existen personas con diferentes complejos y formas de pensar... y puedes darles el mejor consejo del mundo, pero debes saber que caera en saco roto.

Como suelen empezar este tipo de historias, pues tengo una amiga.. si si, esto es totalmente veridico tengo una amiga que bueno...lo pasa mal, ¿qué por qué? pues mira no se gusta... yo intento meterle en la cabeza que esta bien que tal y cual, pero aunque ella sonrie y nos engaña a la mayoria, por no decir a todos, no nos damos cuenta de que en realidad hace las cosas realmente mal.

Se ve fea, físicamente no se gusta... que puedo hacer contra eso?
No le gusta su físico en si.. su anatomia digamos, sus formas y esas cosas, ¿que puedo decirle? ¿lo que dice todo el mundo? pues todo el mundo le ha dicho lo normal, y es siempre lo mismo. No sirve para nada. 
Me da miedo, y a ella misma tambien, ha estado jugando lo se, y no me hace ninguna gracia, pero es debil, debil para muchas cosas...Cae en la tentación y despues se odia por ello, cae una y otra vez y se mira al espejo con asco.
De su cuarto ha cambiado muchas cosas...disposicion de los muebles, color de la pared, cuadros, pero lo que no puedo encontrar ahora es un simple espejo. 
Algo raro, lo normal es tener espejos y mirarte con obsesion...pero ella no sigue la linea, ella odia mirarse, repudia observarse, puesto que se da asco. Reitero...que puedo hacer?

Se que se lo ha impuesto, ella acaba de sentenciar su muerte...

martes, 21 de febrero de 2012

Complicaciones


¿Por qué te empeñas en decir que es así, que no hay otra manera?
¿Por qué te empeñas en comportarte como una niñita pequeña y malcriada que se ha pillado por el atractivo y peligroso chico malo?
¿Por qué te empeñas en decir "Sí, ese chico que te hace sonrojar con tan solo una mirada, aquel alto y sensual, ese... estoy enamorada de él."?
¿Por qué te empeñas en hacer creer que es amor lo que sientes? 
Sabes perfectamente que es cabezonería de cría.
....

¿Por qué te empeñas en excusarte y decir que no le quieres? Sabes que no es así... le amas.

Dimelo.

-Solo quería decirte una cosa...
-Dime.
-Dejame buscar las palabras adecuadas.
-No, dilo, dilo de la forma que te salga, dilo sin recursos metafóricos sin embellecedores, simplemente dímelo.
-No te vuelvas loco, no te enamores de mi, de mi risa, de mis gestos, de mis manías, no te enganches a mi forma de hablar o de andar, no te fijes en mis defectos o en mi buenas aptitudes, no dejes que me sonrisa te embobe, no te quedes hasta altas horas de la noche pensando en que estare haciendo, porque lo mas normal es que este durmiendo.
-¿Por qué me dices esto?
-Porque algún dia me cansare de ti y me ire y tu te quedaras con tus recuerdos, recuerdos de mi.
-¿Te iras?
-No creo, pero tenia que decírtelo.

lunes, 20 de febrero de 2012

Ella y sus lagrimas.


Ella daba pequeños golpecitos contra el volante esperando a que se pusiese el semáforo en verde.
La resaca de anoche le estaba destrozando el cerebro, sólo quería tirarse a la cama y dormir más. Pero ahí estaba ella, a las 12 de la mañana, metida en el coche.
Un grupo de colegialas cruzó el paso riéndose y gritando.
" ¿Pero qué...? " pensó ella. " ¿Qué puta hora es? "
Miró el reloj. Bien, las 2, no era tan pronto como ella creía... definitivamente, necesitaba dejar de salir de noche de una vez.
El muñequito verde de los peatones empezó a parpadear. " Venga...¡venga! ". Muñeco rojo para los peatones. Luz verde para los coches. " ¡Por fin! "
Recorrió velozmente las calles, los coches pitaban e incluso le pareció oír algún que otro insulto.
Paró enfrente del edificio que buscaba... ¿Cuántas veces habría estado allí? Apagó el motor y cogió la carta, que reposaba en el asiento del copiloto. Miró fijamente el portal, después la carta y por último el espejo retrovisor.
" Vaya pintas que llevas, maja... " Sacó su estuche de maquillaje. Un poco de colorete, rimel y aquel color carmín que tanto le gustaba a él... el chico de la foto.
Bajó del coche y fue hacia el portal. Un vecino abrió la puerta y ella aprovechó para colarse dentro del edificio. 3º izquierda. Jamás se olvidaría de esa casa. Acercó su dedo hasta el timbre... " Venga... no seas miedica... ¡llama! "
- ¡Jajajajajajajaja! Oh, que bobo eres cariño... - Aquella voz femenina era irritante y empalagosa.
Ella no hizo nada. Parecía que su sangre hubiese dejado de circular y que sus músculos se hubiesen paralizado.
Él estaba con otra... una de sus muchas amigas, aquellas con las que él disfrutaba pasando alocadas noches con un mero " Adiós, hasta nunca " por la mañana.
Bajó lentamente las escaleras, metió la carta en el buzón de aquel chico y salió a la calle sin soltar ni un solo suspiro.
Cuando el viento azotó su melena, las lágrimas negras comenzaron a manchar sus mejillas. Desesperada comenzó a buscar en su bolso. Sacó su mechero rojo y el pitillo que siempre llevaba encima.
Una mano agarro su muñeca cuando acercaba la llama al cigarro y la hizo girar sobre sí misma. Una dulce sonrisa dijo:
- ¿Tú no habías dejado de fumar? - Sus cálidos ojos miraban fijamente a los suyos. - Me alegro de que aún conserves ese mechero. Te he echado de menos gorda.

-El mechero es un simple mechero rojo, la connotación sentimental la perdió hace tiempo. Escucha su voz y por primera vez le gusta.

Le suelta la muñeca, y en su cara se nota su confusión, acaba de perder el juego, ella ha conseguido escapar de su red de mentiras y engaños, su juego a finalizado y ahora se ha dado cuenta que realmente el ha perdido.